Casi todas las listas de citas están ordenadas por temática, y eso no sirve de nada un viernes por la tarde, cuando la pregunta real es cuánto quieren gastar y cuántas ganas les quedan. Estas van por presupuesto, con una sección entera de planes en casa y un método para que la noche no termine otra vez en cena y pantalla.
Lo que decide si una cita sale bien
No es el sitio ni el dinero, es que pase algo que no pasa en una noche normal. Por eso una caminata por una calle donde nunca han entrado suele funcionar mejor que un restaurante caro al que ya fueron dos veces.
Y decidan antes de tener hambre. Un plan que se elige a las nueve, con los dos cansados, termina en comida a domicilio y una serie prácticamente siempre. Elijan por la tarde, aunque sea a grandes rasgos.
Citas que no cuestan nada
Gratis de verdad, no gratis con truco. Ninguna necesita reservar ni comprar nada.
- Caminen una ruta nueva, elegida entrando por una calle por la que nunca han doblado.
- Vayan a la última parada de una línea que usan todos los días.
- Busquen un sitio con vistas y lleguen justo a la hora del atardecer.
- Hagan de turistas en su ciudad, en eso que nunca han hecho por vivir ahí.
- Lleven algo de comer a un parque y quédense hasta que anochezca.
- Vayan a una librería, veinte minutos, cada uno elige un libro para el otro.
- Visiten un museo en el día o la franja que sea gratis.
- Caminen sin destino hasta que uno diga basta, y coman en lo más cercano.
- Suban a donde sea que se vea la ciudad desde arriba.
- Vayan al mercado sin lista y cocinen con lo que les llame la atención.
- Siéntense en una terraza a mirar gente e inventen sus historias.
- Vean amanecer una vez, aunque sea insoportable levantarse.
Citas baratas
Cuestan poco y se notan bastante. La mayoría se pueden decidir el mismo día.
- Una copa en tres sitios distintos, en vez de tres copas en uno.
- Coman comida de un país donde ninguno haya estado, en el sitio menos elegante que encuentren.
- Vayan a un concierto pequeño de un grupo que no conocen.
- Cine de sesión temprana entre semana, que suele costar la mitad.
- Compartan postre en el sitio bueno, aunque hayan cenado en casa.
- Alquilen bicicletas una tarde y no planeen la ruta.
- Vayan a una función de teatro o de comedia de las baratas.
- Desayuno largo un sábado, sin prisa y sin teléfonos en la mesa.
- Prueben un deporte que ninguno sabe hacer, una sola sesión.
- Vayan a una exposición pequeña y discutan cada pieza.
- Piquen algo en tres puestos distintos de un mercado.
- Tomen un tren corto a un pueblo cercano y vuelvan de noche.
Citas románticas en casa
La sección para cuando no van a salir. Casi todo el efecto viene de cambiar algo de la casa, y eso no cuesta nada.
Apaguen la luz del techo. Solo lámparas y velas, toda la noche. Es el minuto mejor invertido de la velada y no hace falta nada más.
Coman donde no comen nunca. El suelo, la terraza, la mesa buena que no se usa. Cambiar el sitio cambia la noche más de lo que parece.
Denle tres partes a la noche: algo que hacer, algo que comer y algo de qué hablar. Casi todos los planes en casa tienen dos, porque cenar y ver algo cuentan como la misma parte dos veces.
- Cena de tres tiempos, aunque cada tiempo sea pequeño y simple.
- Vístanse de verdad para cenar en su propia mesa.
- Cocinen juntos un plato que ninguno haya hecho nunca.
- Cata a ciegas de cuatro versiones de lo mismo, puntuadas por separado.
- Pongan un disco entero de principio a fin y no hagan nada más.
- Preparen dos cócteles bien hechos, con medidas, en vez de a ojo.
- Manta en el suelo y pasen la noche entera ahí abajo.
- Vean una película con subtítulos que nunca elegirían, y vístanse para ella.
- Recreen su primera cita en casa, incluida la ropa.
- Un baño cada uno, con el otro llevando bebida y quedándose a charlar.
- Miren fotos viejas en una pantalla de verdad, no en el móvil.
- Escriban cinco cosas que quieren hacer juntos este año y déjenlas a la vista.
La parte que casi siempre falta. Ottermates les da una pregunta al día a los dos. Ambos responden y ninguno ve la respuesta del otro hasta que los dos han contestado.
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Las que cuestan y valen la pena de vez en cuando. Guárdenlas para un aniversario o para una semana que se merece arreglarse bien.
- El restaurante que llevan un año diciendo que van a probar, reservado hoy.
- Una noche fuera, aunque sea a media hora de casa.
- El menú degustación, una vez, para saber si les gusta ese tipo de cosa.
- Un concierto o una obra con asientos de verdad, elegido por uno como sorpresa.
- Un día completo fuera, empezando lo bastante temprano para que sea un día.
- Cenar en una parte de la ciudad a la que nunca van.
- Una experiencia que ninguno ha hecho: un taller, una cata, lo que sea.
- Un fin de semana sin plan, con el hotel reservado y nada más.
- Hacerse fotos de verdad juntos, en algún sitio bonito.
Para que no se quede en una vez
Lo difícil no son las ideas, es que la cita se salta seis semanas seguidas y luego reactivarla parece un asunto serio.
Pónganla en el calendario como algo que se repite, en lugar de decidirlo cada semana: una cita pequeña y constante gana a una grande y ocasional. Y mantengan algo mínimo entre medias, para que los martes en los que no hay plan sigan preguntándose cosas. Esa es justamente la idea de Ottermates: una pregunta al día, los dos responden y ninguno ve la del otro hasta que ambos han contestado.
Preguntas frecuentes
¿Qué ideas para citas hay que no cuesten dinero?
Las que dependen de la novedad y no del gasto: caminar una ruta nueva eligiendo una calle por la que nunca han doblado, ir a la última parada de una línea que usan a diario, llegar a un mirador justo al atardecer, o hacer de turistas en su propia ciudad. La novedad hace casi todo el trabajo en cómo se recuerda una noche.
¿Cómo organizar una cita romántica en casa?
Decidan por la tarde y no a las nueve, apaguen la luz del techo y dejen solo lámparas y velas, coman en un sitio donde no coman nunca, y denle tres partes a la noche: algo que hacer, algo que comer y algo de qué hablar. Casi todos los planes en casa tienen solo dos, porque cenar y ver algo cuentan como la misma parte dos veces.
¿Qué hacer en una cita si no queremos salir?
Una cena de tres tiempos aunque sean pequeños, cocinar algo que ninguno haya hecho, una cata a ciegas de cuatro versiones baratas de lo mismo, o poner un disco entero sin hacer nada más. Lo que cambia la noche es cambiar algo de la casa, y eso no cuesta nada.
¿Cada cuánto conviene tener una cita en pareja?
Vale más que sea constante que espectacular. Una cita pequeña que de verdad ocurre cada semana rinde más que una grande que se va aplazando, porque lo que importa es mantener la costumbre de prestarse atención y no montar un acontecimiento.
¿Qué arruina una cita en casa?
Empezar con una pantalla encendida, porque ya no se apaga. Planear algo tan ambicioso que uno acabe trabajando mientras el otro mira. Y dejar los teléfonos en la habitación, que convierte la noche en dos personas que están cada una en otro sitio.
¿Sirven estas ideas para una relación a distancia?
Varias sí, si las hacen a la vez: cocinar la misma receta y cenar en videollamada, empezar una película en el mismo segundo, o pedirse comida el uno al otro en lugar de para sí mismos. Lo que no funciona es intentar copiar una cita presencial tal cual.
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Una pregunta al día para los dos. Ottermates la elige, ambos responden y descubren lo que dijo el otro en el mismo momento.
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